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Dos nuevos fármacos para perder peso no resolverán la crisis de obesidad de EE. UU.

Por Amanda Gardner, Reportero de Healthday -
Dos nuevos fármacos para perder peso no resolverán la crisis de obesidad de EE. UU.

Una nutrición adecuada y el ejercicio son factores claves que deben formar parte de cualquier plan de dieta, enfatizan expertos en salud

La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. aprobó dos nuevos fármacos para perder peso en el último mes, los primeros medicamentos de este tipo en trece años, pero esto no será una panacea para la epidemia de obesidad de Estados Unidos, advierten los profesionales de salud.

Y como reiteraron los reguladores de fármacos de la FDA cuando aprobaron los dos medicamentos, Qsymia y Belviq, ningún medicamento para perder peso se debe usar sin también realizar cambios en el estilo de vida para facilitar la pérdida de peso.

"La moraleja es que las pastillas mágicas no existen, y espero que los individuos no crean que tomar una pastilla asegurará una pérdida de peso a largo plazo", señaló Keri Gans, dietista registrada de la ciudad de Nueva York. "Debemos recordar que la dieta y el ejercicio siguen siendo esenciales".

Qsymia, antes llamada Qnexa, fue aprobada el martes, y es una combinación del medicamento para perder peso fentermina (con el nombre de marca Adipex-P, entre otros) y el anticonvulsivo Topamax (topiramato).

Solo está aprobado para las personas obesas (que tienen un índice de masa corporal o IMC a partir de 30) o con sobrepeso (un IMC de 27 o más) que también sufran de afecciones como hipertensión, diabetes tipo 2 o colesterol alto.

Antes, la fentermina (que en inglés se llama phentermine) se recetaba ampliamente como la parte "phen" del medicamento para perder peso fen-phen, que se retiró del mercado en 1997 después de que su uso se relacionara tanto con hipertensión pulmonar como con enfermedad de la válvula cardiaca. Los problemas parecían relacionarse con la parte "fen" de la combinación, o sea con la fenfluramina, no con la fentermina.

Inicialmente, la FDA denegó la aprobación de Qsymia en 2010 debido a los efectos secundarios potenciales, que incluyen palpitaciones del corazón y defectos de nacimiento (como el paladar hendido en los bebés) si lo toman mujeres embarazadas.

Se cree que la fentermina funciona al controlar el apetito, y el Topamax al acelerar el metabolismo.

Pero Topamax también tiene efectos secundarios, que posiblemente incluyen entumecimiento de brazos y piernas, advirtió el Dr. Michael Aziz, internista del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, quien añadió que juntos, los dos fármacos podrían complicar los efectos secundarios.

La FDA enfatiza que Qsymia no debe ser usado por mujeres embarazadas. Las personas que han tenido un accidente cerebrovascular o enfermedad cardiaca inestable tampoco deben tomarla, ya que puede acelerar el ritmo cardiaco. Tampoco deben tomarla las personas que sufran de glaucoma o hipertiroidismo.

Y el fármaco solo puede ser vendido a través de farmacias especialmente certificadas.

"La preocupación es que se recete en exceso", comentó Gans. "Existe la inquietud de que demasiadas personas podrían tener acceso a ella cuando simplemente necesitan hacer modificaciones en la dieta, y no buscar soluciones mágicas".

El segundo medicamento aprobado el mes pasado fue Belviq (lorcaserin), también para adultos obesos que tienen hipertensión, colesterol alto o diabetes tipo 2.

Belviq parece funcionar al controlar el apetito, apuntó Aziz, pero en los ensayos produjo una pérdida de peso limitada.

Belviq puede causar algunos efectos secundarios graves, entre ellos el "síndrome de la serotonina", sobre todo cuando se toma junto con ciertos medicamentos que aumentan los niveles de serotonina o activan los receptores del neurotransmisor, como los fármacos usados para tratar la depresión y la migraña. El medicamento podría también provocar problemas con la atención o la memoria, señaló la FDA.

Otros efectos secundarios comunes de Belviq en pacientes no diabéticos incluyen dolor de cabeza, mareo, fatiga, náuseas, resequedad bucal y estreñimiento. En pacientes diabéticos, los efectos secundarios pueden incluir hipoglucemia, dolor de cabeza, dolor de espalda, tos y fatiga, advirtió la FDA.

El costo del fármaco es relativamente modesto, al menos en comparación con otros medicamentos en el mercado, y puede variar entre 100 y 200 dólares por un suministro para un mes, comentó Aziz.

Pero no es probable que ninguno de los medicamentos, a pesar de la sensación que han creado en las noticias, plantee una diferencia significativa en la crisis de obesidad de EE. UU., donde dos tercios de la población presenta sobrepeso u obesidad.

"El problema que todas las compañías farmacéuticas pasan por alto es el hecho de que la obesidad en realidad es multifactorial", lamentó Aziz. "No solo se relaciona con la dieta y el ejercicio, sino también con desequilibrios hormonales, estrés y falta de sueño".

Más información

Para más información sobre la obesidad, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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