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Músculos cansados: ¿se aplica frío o calor?

Por Gabriela Garcia -
Músculos cansados: ¿se aplica frío o calor?

Después de una actividad física intensa, cuando los músculos quedan doloridos y el cuerpo exhausto, muchas personas no saben qué tipo de terapia aplicar. ¿Frío o calor? Hay quien dice que no hay nada mejor que el hielo para desinflamar los músculos. Otros sostienen que conviene aplicar calor, para relajarlos. ¿Qué es lo que hay que hacer?

Los especialistas en entrenamiento deportivo sostienen que lo mejor es aplicar frío después de un trabajo intenso, ya que acelera el proceso de recuperación. De hecho, muchos atletas profesionales lo hacen, y es habitual ver imágenes de estos astros deportivos sumergidos en grandes tinas con hielo para recuperar sus músculos luego de un partido exigente.

Sin embargo, Kenneth Knight, profesor de entrenamiento atlético en la Brigham Young University sostiene que no hay investigaciones que comprueben que los baños de hielo reducen la inflamación. Pero tampoco hay alguna que diga que hacen mal.

Robert Gillanders, terapista físico y vocero de la American Physical Therapy Association, sostiene que lo mejor es un baño tibio, a temperatura corporal. En la bañera, elevar las piernas o las zonas más trabajadas, de modo que queden más altas que el corazón. En tanto que Steve Hays, entrenador de cross country en la Whitman High School de Bethesda aconseja a sus atletas alternar dos aplicaciones de 10 minutos de hielo con 10 minutos de calor. El hielo reduce el flujo de sangre y el calor lo acelera, así se ayuda a eliminar las toxinas del cuerpo.

Lo que está claro es que hay que hacer algo después de la actividad física, para no sufrir lesiones y estar a punto para volver a entrenar. Karen Merrill, del American Council on Exercise recomienda elongar al menos 10 minutos después del trabajo físico. Y después de una carrera exigida, mantener las piernas en movimiento, hacer una caminata o ejercicios de yoga, para estimular la circulación sanguínea.

El objetivo es ayudar al cuerpo a deshacerse del ácido láctico producido durante la actividad física, que es el responsable de la fatiga muscular. El ácido láctico se origina cuando se descompone la glucosa en ausencia de oxígeno. En condiciones normales, se reutiliza durante la actividad física, pero si se exige mucho al cuerpo, se acumula y no le da tiempo al organismo para eliminarlo. Como consecuencia, se acidifican las fibras musculares y se produce un descenso de la energía y una menor respuesta muscular.

 

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