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Ejercicio durante el embarazo

Por Equipo de MiDieta -
Ejercicio durante el embarazo

El ejercicio durante el embarazo es saludable para casi todas las mujeres.

Sin embargo existen algunos casos en los cuales el médico ha prohibido el ejercicio por la condición de salud de la mujer; por eso si tú deseas iniciarte con una rutina de ejercicios o ya lo estabas realizando antes de salir embarazada, es recomendable que hables con tu médico sobre los ejercicios que serían más apropiados para ti.

Si tienes una enfermedad en el corazón, en los pulmones, obesidad, diabetes no compensada, alguna enfermedad de la tiroides, sangrado persistente, antecedentes de complicaciones prenatales, parto prematuro, presión alta y ataques, puede que no sea recomendable que hagas ejercicio.

El ejercicio más adecuado es aquel que no te produce lesiones y tampoco te agota ni fatiga. El caminar y nadar son buenas opciones pues fortaleces tus músculos, tu corazón y aumentas tu resistencia.

El yoga y el Pilates son otra buena opción, pues te producen relajamiento, lo que no sólo mejora tu circulación, sino también tu estado mental.

Bailar y andar en bicicleta también son dos ejercicios divertidos y sanos para ti, puedes incluso hacerlos acompañada para que te diviertas más.

Pero las bondades del ejercicio van más allá del hecho de mejorar tu circulación y resistencia. Se ha observado que el ejercicio en mujeres embarazadas ocasiona una disminución del riesgo de diabetes gestacional a casi la mitad y de preclampsia hasta en un 35 por ciento.

El colegio americano de ginecoobstetras elaboró unas guías de ejercicios seguros para las futuras mamás, las cuales te recomiendan que cuando desees seguir un programa de ejercicios evites aquellos que golpean el abdomen como kickboxing, soccer, básquetbol o hockey sobre hielo, así como aquellos en los que te puedas golpear, como montar a caballo, esquí en declive y gimnasia.

Una recomendación muy importante es iniciar un ejercicio suavemente sin mucho esfuerzo y luego ir aumentando la intensidad poco a poco.

Durante el primer trimestre, una manera de saber si la cantidad de ejercicio es buena para ti y el bebé, es midiendo tu frecuencia cardiaca mientras realizas el ejercicio.

Puedes comprar un monitor de frecuencia cardiaca fácil de usar en una tienda deportiva y trata de mantener un rango menor de 140 a 160 pulsaciones por minuto. En todo caso es más práctico poner atención a cómo te sientes. Si estás muy cansada y se te dificulta hablar es un signo que te estás ejercitando demasiado.

Después del primer trimestre, cuando hagas ejercicio, evita presionar mucho tu espalda, pues internamente existe una vena muy importante llamada vena cava que retorna la sangre de las piernas al corazón y puede verse afectada, lo que te produciría vértigos, respiración corta y náuseas.

Los ejercicios de alto impacto con movimientos fuertes y de estiramientos tienden a causar daño en tus articulaciones, ya que el tejido conectivo “una goma celular” que le da el soporte a muchos órganos es más fácil de estirarse durante el embarazo.

No te expongas a altas temperaturas, el calor es dañino para el bebé. Toma mucho líquido para reponer las pérdidas de agua por el calor evitando que te deshidrates. Si te sientes mal, agotada, con náuseas o dificultad para respirar, detente inmediatamente.

Recuerda que el ejercicio debe causarte bienestar para poder disfrutarlo y que tu cuerpo se debe sentir lleno de energía y vigor.

 

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