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¿Por qué todavía no hay cura para el Ébola?

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¿Por qué todavía no hay cura para el Ébola?
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Pese a los esfuerzos de las autoridades sanitarias y de las organizaciones de ayuda internacional para contener la expansión del brote de Ébola, el virus ya ha cobrado la vida de 399 personas en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Esto hace que sea el brote más mortífero del que se tenga noticia en términos del número de casos y defunciones, así como la extensión geográfica, reconoció la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El organismo dijo estar preocupado por el potencial de propagación internacional del virus y urgió a tomar medidas drásticas. “Ya no es un brote específico de un país, sino una crisis subregional que requiere una acción firme de los gobiernos y socios”. “La OMS está muy preocupada por la actual transmisión entre fronteras a países vecinos y por la posible expansión internacional”, dijo el organismo en un comunicado.

Además, convocó a una reunión especial de Ministros de Salud de los once países africanos vecinos y asociados en Accra, Ghana, el 2 y 3 de julio.

El brote en curso del Ébola  ya es el más mortífero desde que se registró el primer caso en África en 1976. A partir de entonces se han infectado más de 3,000 personas, sin contar los casos del 2014 que actualmente suman 635 infecciones, entre ellas 399 muertes, de febrero pasado a la fecha.

No hay cura

Y aunque tiene casi cuatro décadas de que el Ébola apareció por primera vez y hasta un 90% de los pacientes muere a causa de esta enfermedad, aún no existe un tratamiento eficaz, y por ende la cura para este virus.

En la actualidad el tratamiento que se utiliza es paleativo, teniendo en cuenta el aislamiento del paciente. Los enfermos suelen estar deshidratados y necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral, además de un cuidado extremo de las secreciones ya que es una infección muy contagiosa.

El Ébola es una enfermedad que se caracteriza por fiebre repentina, debilidad intensa y dolor muscular, de cabeza y de garganta, síntomas a los que siguen diarreas, erupciones cutáneas y alteraciones de las funciones renales y hepáticas. En algunos casos se presenta sangrado interno y externo.

Un virus complejo

Una de las mayores dificultades para desarrollar un tratamiento es que el Ébola no es un virus único, es causado por un virus de la familia Filoviridae, del cual se han identificado, de momento, cinco tipos. Cuatro de ellos producen la infección en las personas: virus del Ébola-Zaire; virus del Ébola-Sudán, virus del Ébola-Costa de Marfil y el virus del Ébola-Bundibugyo. El quinto serotipo, el Ébola-Reston, ha provocado la enfermedad grave en primates; en personas, por ahora, solo se han reportado algunos casos de infección sin síntomas.

Además, el Ébola es un virus que evoluciona rápidamente y pocas personas han sobrevivido a la infección, lo que hace más difícil analizar si existen factores biológicos que posibilite una estrategia efectiva. Cabe recordar que tanto las bacterias como los virus causan infecciones, pero los antibióticos sólo funcionan contra las bacterias y no combaten las causadas por virus.

Otra de las dificultades es que sólo hay cinco laboratorios equipados para trabajar con este virus, toda vez que exige infraestructuras de alta bioseguridad, de nivel 4. Estos laboratorios se encuentran en EE. UU., Canadá, Rusia, Francia y Alemania. Los más conocidos son el de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en Atlanta, Georgia y el Instituto de Investigación Médica del Ejército de los Estados Unidos para Enfermedades Infecciosas (USAMRIID).

Cómo actúa el Ébola

A diferencia de, por ejemplo, el virus del Sida, que se toma su tiempo para infectar y pasa cómodo a través de desprotegidas personas, el Ébola entra al organismo humano y lo aniquila.

Los síntomas aparecen a los siete días de contraer la infección y parecen una versión extrema de las señales de la gripe: intenso dolor muscular, fatiga, fiebre alta. Sin embargo, pronto aparecen las diferencias, con un salpullido que comienza a cubrir todo el cuerpo.

De ahí en más, una debacle feroz. La persona comienza a sangrar por todos sus orificios —boca, oídos, ojos, ano— y en el 95% de los casos sobreviene la muerte porque el cuerpo colapsa.

La enfermedad se puede transmitir a los humanos a partir de animales y materiales animales infectados. El Ébola también se puede propagar entre humanos por el contacto cercano con fluidos corporales infectados o a través de agujas infectadas en el hospital.

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