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El reloj biológico de la mujer ¿existe?

Por HolaDoctor -
El reloj biológico de la mujer ¿existe?
CRÉDITO: THINKSTOCK

La idea sostenida con firmeza durante décadas está basada en la creencia tradicional de que los ovarios no producen más óvulos después del nacimiento, pero un nuevo estudio genético señala que se producen óvulos también en la edad madura. Con esta teoría, se postergaría la decadencia de los ovarios.

Hasta ahora, se creía que las mujeres tenían una edad límite para procrear, debido a que los ovocitos disminuyen en número a medida que éstas envejecen, combinado con la creencia firme de que en los mamíferos los ovocitos no se renuevan después del nacimiento.

Pero los científicos del Hospital General de Massachusetts, EU, y de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido, trazaron los orígenes de los óvulos inmaduros llamados ovocitos desde el período embriónico hasta la madurez, y publicaron las conclusiones en Public Library of Sciences (PLoS).

Allí los investigadores afirman que, después del seguimiento y de la evaluación cuidadosa de los datos, llegaron a la conclusión de que en la edad adulta las mujeres producen nuevos óvulos.

Los óvulos se forman en los ovarios a partir de células germinales progenitoras que salen del ciclo mitótico, el proceso que ocurre en el núcleo de ciertas células.

La noción que se  ha sostenido durante muchas décadas es que las hembras de los mamíferos nacen con todos los óvulos que tendrán en su vida, pero los estudios más recientes concluyen que los ovarios de ratonas y humanas adultas contienen un grupo de células germinales progenitoras, llamadas células madre ovogonias, que son capaces de dividirse y generar nuevos ovocitos.

En Estados Unidos, aproximadamente el 10% de las mujeres (6,1 millones) de entre 15 y 44 años de edad tienen dificultades para quedar embarazadas o para mantener el embarazo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, su sigla en inglés).

Jonathan Tilly, director del Centro Vincent de Biología Reproductiva en el Hospital General de Massachusetts dijo: "El descubrimiento de las células precursoras de ovocitos en los ovarios de humanas adultas, junto con el hecho de que estas células comparten características con las de sus contrapartes entre las ratonas que producen óvulos plenamente funcionales, abre la puerta al desarrollo de tecnologías sin precedentes para superar la infertilidad en las mujeres. Y es posible que también lleguemos a postergar la edad de decadencia de los ovarios", concluyó el médico que lideró el grupo investigador.

A través de nuevos métodos genéticos, los investigadores contaron el número de veces que las células germinales progenitoras se habían dividido antes de convertirse en ovocitos.

Y descubrieron que los ovocitos no tienen la misma marca de envejecimiento. Si la opinión tradicional fuera válida, todas las divisiones deberían haber ocurrido antes del nacimiento y todos los ovocitos deberían tener la misma “edad”. Sin embargo, se encontró lo opuesto: los óvulos muestran un incremento de edad a medida que las ratonas envejecen.

Los investigadores llegaron así a la conclusión de que las células germinales progenitoras en los ovarios continúan dividiéndose a lo largo de la vida reproductiva, produciendo nuevos ovocitos.

Otro estudio reciente, liderado por el mismo investigador, Dr. Jonathan Tilly, del Vincent Center for Reproductive Biology del Hospital General de Massachusetts, asegura haber comprobado que en las mujeres maduras se encuentran células madre que pueden producir nuevos óvulos. De esta manera, caería uno de los principales mitos de la biología: que las mujeres nacen con un número fijo de óvulos.

La posibilidad de contar algún día con cantidades ilimitadas de óvulos humanos para utilizarlos en tratamientos de fertilidad es real, según esta investigación, publicada en la revista Nature a principios de 2012.

Los científicos identificaron células que -cultivadas en laboratorio- generaban espontáneamente óvulos inmaduros (ovocitos) similares a los presentes en el cuerpo humano, y que se comportaban como éstos.

Observaron que estas células maduraban cuando se encontraban entre los tejidos de un ovario humano vivo injertado en ratones. Y demostraron que las mismas pueden ser fertilizadas con esperma y producir embriones.

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