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Comer menos grasas no ayudaría a bajar de peso

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Comer menos grasas no ayudaría a bajar de peso
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Un análisis británico, realizado para la elaboración de las nuevas reglas dietarias de ese país, encontró que quienes restringen los alimentos ricos en grasas no son más delgados. Por el contrario, la nueva decisión es alentar a la población a comer alimentos ricos en grasas en su versión natural. 

Como si no fuera ya bastante difícil para las personas que tienen que bajar de peso mantenerse alejados del azúcar, las harinas y las grasas, un nuevo reporte publicado en el Reino Unido cuestiona las guías alimentarias anteriores y sostiene que para alcanzar un peso saludable hay que comer grasas, entre otros grupos alimenticios. 

Estas conclusiones, que causaron bastante revuelo, surgen de las nuevas guías dietarias “The Eatwell Guide” de Gran Bretaña, presentadas en marzo de 2016. 

En Europa la prevalencia de la obesidad es del 25% y el número de personas con diabetes 2 se duplicó desde 1996.

Sin embargo, según una encuesta nacional realizada en 2014, los adultos en promedio consumen 383 calorías menos que lo recomendado, además de un 35% menos del total de grasas sugeridas. 

Luego de un análisis de diferentes estudios que no encontraron relación entre el consumo de grasa saturada y un aumento del riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 y apoplejía isquémica, las autoridades concluyeron que el Reino Unido detendrá su recomendación de evitar las comidas debido a que tienen grasa saturada con el objetivo de que se consuman los alimentos en su forma natural, más allá de que contengan grasa saturada. 

Los investigadores británicos sostienen esta teoría apoyándose en las nuevas guías alimentarias para los estadounidenses publicadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos que removió el límite de grasas totales del 30% y que ya no tienen restricciones para el consumo de grasas. 

Las nuevas guías dietarias sugieren reducir el consumo de grasas trans al 10% de las calorías totales diarias. 

La discusión no es nueva

En agosto de 2015, un estudio canadiense, publicado por científicos de la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario, llegaron a una conclusión similar: el equipo no descubrió ninguna evidencia clara que hiciera hincapié en una asociación entre cantidades más altas de grasa saturada y un riesgo más alto de fallecimiento por cualquier causa.

De forma parecida, no se encontró ningún vínculo entre la grasa saturada y un riesgo más alto de accidente cerebrovascular, la diabetes tipo 2 y/o las enfermedades cardiacas.

Las grasas trans son un grupo aparte

Por otra parte, la revisión sí observó un vínculo firme entre un mayor consumo de grasa trans y un aumento del 34 por ciento en el riesgo de muerte prematura por cualquier causa, además de un aumento del 28 por ciento en el riesgo de muerte prematura concretamente por una enfermedad cardiaca.

Y aunque no se observó una asociación clara entre el consumo de grasa trans y un riesgo mayor de accidente cerebrovascular o diabetes, la grasa trans se relacionó con un aumento del 21 por ciento en el riesgo de contraer enfermedades cardiacas.

¿Qué dice la Academia de Nutrición y Dietética?

En un artículo publicado en marzo de 2016, en el sitio oficial de la academia, la nutricionista Sharon Denny, explica: “las grasas son un nutriente necesario para la salud. Mientras algunas grasas en los alimentos tienen diferentes efectos, otras pueden tener el beneficio de proteger la salud”. 

  • Ácidos Grasos Omega-3: son un tipo de ácidos grasos poliinsaturados que pueden ayudar a bajar el colesterol y mantener la salud cardíaca. Qué comer: al menos dos veces por semana consumir pescado rico en omega-3 como salmón, atún albacora (fresco y en lata), sardinas, trucha de lago y caballa. Nueces: son ricas en vitamina E y una excelente fuente de omega-3. Aceites vegetales: reemplazar las grasas sólidas como manteca y margarina por aceite al cocinar u hornear. Semillas de lino y huevos (asegurarse que sean huevos ricos en omega-3). 
  • Grasas monoinsaturadas: mejora los niveles de colesterol, lo que puede disminuir el riesgo de tener enfermedad cardíaca. Qué comer: nueces (una porción de nueces es equivalente a una onza o 1/3 taza y tiene entre 160 y 180 calorías. Aceites, aguacate y mantequilla de maní (al menos el 50% está compuesto por grasa monoinsaturada). 

No obstante, la misma Academia de Nutrición y Dietética en diciembre de 2015 destacaba los puntos más importantes para tener una nutrición saludable y aconsejaba:“Comer menos grasas saturadas, azúcar agregada y sodio para ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Las grasas saturadas y las grasas trans están relacionadas con un mayor riesgo de enfermedad del corazón”. 

Queda un largo camino para recorrer para que los nutricionistas se pongan de acuerdo. Mientras tanto, consumir alimentos sanos que tengan alto contenido de grasa y evitar las grasas trans quizá sea el camino más seguro para bajar de peso y gozar de buena salud. Por ahora.

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