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Por ser muy delgada, querían echarla de la universidad

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Por ser muy delgada, querían echarla de la universidad
CRÉDITO: FACEBOOK

Una estudiante taiwanesa tuvo que someterse a análisis clínicos y consultas con diversos especialistas para que la ayudaran a subir de peso. El departamento de salud estudiantil de la universidad de Yale la urgía a ganar algunas libras si no quería ser echada de esa casa de estudios.

Frances Chan es una delgada joven de 20 años, que acudió al hospital en septiembre de 2013, preocupada por un bulto en un pecho. Afortunadamente, resultó ser algo benigno sin mayores consecuencias… salvo porque su consulta le produjo una serie de dificultades a causa de su delgadez. 

A los dos meses recibió una carta de la directora médica del hospital, quien le dijo que estaban muy preocupados por su bajo peso. Las autoridades de la universidad sospecharon que podría sufrir algún desorden de la alimentación que riesgoso para su vida, y le indicaron que modificara sus hábitos para subir de peso.

Si no se encargaba de aumentar algunas libras, harían una junta médica para evaluar si podía permanecer estudiando en esa universidad. El director médico de Yale le envió un mail a su padre diciendo que su hija “no tenía ninguna opción de rehusarse a cooperar para mejorar su salud.” Mientras tanto tuvo que hacerse análisis de sangre, ver a un especialista en salud mental y a una nutricionista para preparar una dieta que la ayudaría a subir de peso. 

Frances Chan se sintió incomprendida, y dio a conocer su historia en el blog College del Huffinton Post, donde contó: “siempre he sido pequeña, mido 5'2'' (1,57 m) y peso 92 libras (42 kg) desde la secundaria, pero nunca tuve enfermedades relacionadas con bajo peso o desnutrición. Mi madre era igual, al igual que toda mi familia: todos son delgados. Disfrutamos de la deliciosa comida de mi madre que incluye sopa taiwanesa, pasta tricolor, cheese cake con frutillas, bombas de crema, ninguno de los platos que Weight Watchers incluiría en su lista. Pero no subo de peso fácilmente”. 

La joven consultó a varios amigos que “se cuidan” para no subir de peso… e hizo todo lo contrario. Comenzó a comer comida chatarra y más carbohidratos, dos veces por día comió 3 o 4 cucharadas de helado con chocolate y galletas y snacks antes de ir a la cama, no hizo nada de ejercicio y hasta trató de usar el ascensor en lugar de las escaleras. Así logró subir 2 libras (900 gr), pero comenzó a sentir su estómago pesado y le subió el colesterol. 

Después de la difusión que tuvo en los medios, la joven publicó en su página de Facebook que Yale habría reconsiderado su decisión. La atiende una nueva médica, quien le pidió disculpas por los meses de angustia que tuvo que soportar. Y admitió que el índice de masa corporal (IMC) no es un indicio taxativo de que se tiene buena o mala salud. De todos modos, Frances consintió en hacerse controles dos veces al año, para dejar tranquilas a las autoridades de Yale. 

Muchos lectores del blog llegaron a sugerirle que consulte con un abogado para demandar a esa universidad, y hasta le pidieron que eleve una queja formal ante el Consejo Médico de Connecticut, por haberla expuesto a prácticas médicas inapropiadas.

Sin embargo, Frances decidió poner toda su energía en prepararse para sus exámenes, mientras espera que todo se soluciones en forma natural. Por eso seguirá con su dieta de siempre y la esperanza de que, finalmente, se la considere una joven delgada… pero sana.

 

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