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Hipertensión: ¿es bueno reducir los niveles actuales recomendados?

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Hipertensión: ¿es bueno reducir los niveles actuales recomendados?
CRÉDITO: THINKSTOCK

En septiembre de 2015 se conoció un estudio que concluía que reducir los niveles de presión arterial por debajo de los niveles actuales recomendados, podría salvar muchas vidas. Un cardiólogo opina sobre el alcance del estudio y su implicancia en la salud pública.

El control intensivo de la hipertensión puede disminuir las enfermedades del corazón y las muertes, según los hallazgos del Estudio de Intervención de la Presión Arterial Sistólica (SPRINT por sus siglas en inglés) patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH)

Según el estudio, la intervención médica para ajustar la cantidad o el tipo de medicamento para lograr una presión sistólica de 120 milímetros de mercurio (mm Hg) reduce los eventos cardiovasculares, así como el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca y los accidentes cerebrovasculares (ACV), en casi un tercio, y el riesgo de muerte en casi un cuarto, en comparación a cuando se mantiene la presión sistólica en 140 mm Hg, el valor actual recomendado.

¿Cuándo se considera que la presión arterial está alta? Las directrices en general recomiendan que la presión sistólica puede llegar a medir hasta 140 en adultos sanos, y 130 en pacientes que también tienen enfermedad renal o diabetes. Pero el nuevo estudio plantea que bajar esos niveles, sería mucho mejor.

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En el SPRINT, que comenzó en 2009, participaron más de 9,300 personas de 50 años o más que se consideraban en mayor riesgo de enfermedades cardíacas o renales.

La mitad recibió un promedio 2 medicamentos para mantener su presión sistólica por debajo de 140. La otra mitad recibió 3 medicamentos, con el objetivo de mantenerla por debajo de 120.

Se observó que el grupo que midió por debajo de 120 tuvo un riesgo de un 25% menor de muerte y un 30% menos de eventos cardíacos y derrame cerebral.

Aún así, los expertos dicen que es demasiado pronto como para saber si este estudio dará lugar a un cambio en las directrices actuales.

La opinión de un cardiólogo

Pero es importante tener una mirada médica sobre el alcance de esa investigación. El doctor Harlan Krumholz, cardiólogo de la Universidad de Yale, publicó en The New Yook Times una opinión interesante sobre el tema. Lo que sigue es su análisis, una nueva mirada médica sobre esas conclusiones. 

Aquí hay tres cosas que usted debe saber sobre el estudio, En primer lugar, los resultados no deben considerarse un mandato para que la gente sea tratada para que su presión arterial sea de 120 o por debajo.

El Sprint incluyó a personas mayores de 50 años que tenían una presión arterial sistólica -el número más alto- entre 130 y 180. Los menores de 75 necesitaban tener evidencia de enfermedad cardíaca, enfermedad renal u otros factores de riesgo. El estudio excluyó a las personas con diabetes o los que habían sufrido un accidente cerebrovascular.

Así que los resultados se aplican sólo a una fracción de las personas que ya están siendo tratadas para reducir la presión arterial alta, y a un grupo más pequeño de los demás. En general, aproximadamente 1 de cada 12 estadounidenses han sido considerados elegibles para el estudio, entre unos 17 millones de adultos. De los que ya están recibiendo tratamiento para la presión arterial alta, sólo 1 de cada 6 era elegible.

Otro aspecto importante del estudio fue que la presión arterial se midió con los pacientes sentados en una zona tranquila durante 5 minutos, sin ningún médico presente, utilizando una máquina automatizada que obtuvo 3 lecturas. Con este enfoque las medidas de presión tienden a ser más bajas que en las mediciones individuales de cuando una persona va al consultorio del médico.

Si usted tiene 50 años o más, y una presión arterial superior entre 130 y 180 (medida como en el estudio), y si tiene 75 años o más, o tiene un alto riesgo de accidente cerebrovascular o enfermedad del corazón o de riñón, entonces tiene una nueva opción a considerar.

Para las muchas personas tratadas por la presión arterial alta y que no fueron elegibles para este estudio, incluyendo aquéllas con diabetes, no está claro que deben hacer algo diferente. Un estilo de vida saludable, que incluya consumir sal con moderación, tener actividad física diaria, un descanso adecuado y control de peso, siguen siendo los principios básicos para bajar la presión arterial.

10 verdades sobre la hipertensión

En segundo lugar, los beneficios potenciales de reducir la presión arterial deben ser sopesados contra los daños.

El estudio encontró beneficios potenciales de salvar vidas: hubo un evento de mala salud evitado, incluyendo un ataque al corazón o un derrame cerebral, en alrededor cada 200 personas tratadas por año, y los resultados sugieren que una muerte fue evitada por cada 300 personas tratadas por año.

El beneficio, sin embargo, fue compensado un poco por algún aumento en el riesgo. Como era de esperar, el tratamiento de las personas con más medicamentos para lograr una presión arterial más baja, causó algún daño.

Las personas que fueron tratadas para mantener la presión por debajo de 120, experimentaron más eventos fatales o que amenazaron su vida, incluyendo una presión arterial muy baja y desmayos. (...)

El estudio abre una nueva opción para el tratamiento, pero no significa que todo el que se ajuste a los criterios de elegibilidad del estudio deban ser tratados. Es una elección digna de pensamiento y reflexión.

En tercer lugar, necesitamos más información sobre el balance de riesgos y beneficios para cada persona, por lo que la elección se puede personalizar. (...)

Los datos pueden llevar a debates de manera que se pueda entender si valen la pena para cada persona. También puede depender de la facilidad con que se puede reducir la presión arterial, ya que algunas personas requieren un buen número de fármacos para lograr los niveles más bajos.

Es esencial que a las personas se les diga de las compensaciones y luego tomen la decisión que sea adecuada para ellos con respecto a conseguir un objetivo de presión arterial, y no sólo decirles que 'hay un nuevo estudio y ahora tenemos que aumentar sus medicamentos'. 

Algunas personas podrían tener una menor probabilidad de beneficio y un mayor riesgo de efectos adversos de la adición de más medicamentos, especialmente cuando se toman cuatro o más, o si son mayores. Será importante hacer más estudios que nos ayuden a informar mejor, concluye Krumholz.

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