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Divorcio predispone a la hipertensión

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Que el divorcio es una decisión con un alto impacto emocional y físico, nadie lo duda, mucho más allá de un corazón roto, quienes experimentan problemas persistentes del sueño después de un divorcio podrían estar en mayor de riesgo de desarrollar patologías como la hipertensión, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos.

La investigación publicado en la revista Health Psychology refiere que si bien, un creciente cuerpo de estudios vincula el divorcio a importantes efectos negativos para la salud e incluso la muerte temprana, no se ha analizado a profundidad por qué puede existir esa conexión.

"En los primeros meses después de la separación, los problemas del sueño son probablemente bastante normales, y esto es un proceso de ajuste al que las personas normalmente deben hacer frente", comentó el profesor David Sbarra, coautor del trabajo en un comunicado difundido en línea por la institución académica.

"Pero los problemas de sueño, que persisten durante un período prolongado pueden significar algo diferente. Esto puede representar que las personas están llegando a estar potencialmente deprimidas, que están luchando por conseguir su vida de nuevo, y son estas personas las que son particularmente susceptibles a los problemas de salud”, alertó.

Para llegar a dicha conclusión, los investigadores observaron por un período de 7 años y medio a 138 personas que se habían separado físicamente de su pareja o divorciado unas 16 semanas antes del inicio del estudio. Se pidió a los participantes que informaran sobre la calidad de su sueño durante sus visitas al laboratorio, utilizando el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh, que toma en consideración problemas de sueño que van desde dar vueltas, ronquidos, dificultad para conciliar y mantener el sueño. Además, se midió la presión sanguínea de los participantes en cada una de las visitas.

Si bien, no se observó una relación entre las alteraciones del sueño y los niveles de presión arterial en las primeras visitas de laboratorio de los participantes, sí fue notorio un efecto retardado sobre la presión arterial en visitas posteriores en función de los problemas de sueño. "Lo que encontramos fue que si estás teniendo problemas para dormir hasta 10 semanas después de tu separación, no parecen estar relacionados con el futuro aumento de la presión arterial", precisó Sbarra. "Sin embargo, después de 10 semanas, parece haber un efecto negativo acumulativo”, señaló.

Los autores del trabajo destacan que si alguien está pasando por un divorcio y no puede dormir, realmente necesita obtener un poco de ayuda o podría hallarse en problemas más serios.

El divorcio en EE.UU.

Mientras que las tasas de divorcio se han estabilizado en otras edades, e incluso han bajado, la tasa entre las personas mayores de 50 años se ha duplicado desde 1990, de acuerdo con los datos del Bowling Green State University, en Ohio. Eso es especialmente importante porque la mitad de la población casada es mayor de 50 años.

Hace medio siglo, sólo el 2,8 % de los estadounidenses mayores de 50 años estaban divorciados. En 2000, la cifra era del 11,8 %. Y en 2011, según la Encuesta de la Oficina del Censo de la Comunidad Americana, el 15,4 % estaban divorciados y otro 2,1 % estaban separados.

Panorama de la hipertensión

La Organización Mundial de la Salud (OMS), refiere que a nivel mundial uno de cada tres adultos padece hipertensión, trastorno que aumenta el riesgo de infarto, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. Dicha proporción aumenta con la edad: una de cada 10 personas de 20 a 40 años, y 5 de cada 10 de 50 a 60 años.

De acuerdo con un reporte de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), uno de cada tres adultos en Estados Unidos padece de presión arterial alta (67 millones) y más de la mitad de ellos (36 millones) no la tiene bajo control. El riesgo se incrementa a medida que se va envejeciendo.

Por lo general, la enfermedad por sí sola no produce síntomas. Una persona puede sufrirla durante años sin saberlo. Sin embargo, durante ese tiempo la presión arterial alta puede causar daños en el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones y otras partes del cuerpo, y causar problemas serios tales como derrames cerebrales, insuficiencia cardiaca, infarto e insuficiencia renal.

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