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En riesgo de muerte por sacarse una "A"

Por HolaDoctor -

Las utilizan para agilizar el cerebro y mejorar el rendimiento académico, o para sentirse seguros en su entorno social. Pero los jóvenes que cada vez consumen más drogas de prescripción como las anfetaminas y el metilfenidato no saben que están poniendo en grave riesgo su salud y sus vidas. 

Según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas, el consumo de drogas de prescripción para fines no médicos es cada vez más frecuente y alarmante en los Estados Unidos. En 2010, el 11.4 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 25 años reportó haber consumido estos medicamentos con fines sociales, en especial los que contienen anfetaminas y metilfenidato. 

El sondeo federal informa que las anfetaminas (presentes en el medicamento Adderall), y el metilfenidato (en Ritalina y Concerta) son drogas estimulantes que se prescriben para tratar el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, también conocido como ADHD.

Sin embargo, muchos estudiantes —se está tratando de elaborar un registro de casos— las consumen para agilizar sus mentes antes de presentarse a un examen, optimizar su tiempo o para sentirse mejor socialmente. Al promover el estado de vigilia, mejora el rendimiento, la concentración y la atención; también suprime el apetito, y por eso muchos las utilizan para bajar de peso. 

La mitad de los estudiantes dice haber recibido de alguien los medicamentos, o habérselos comprado a un amigo o miembro de la familia. En otros casos, se consiguen por Internet o se realiza el llamado “shopping médico”, que consiste en hacer asiduas visitas al doctor para conseguir prescripciones.

Los estimulantes funcionan aumentando en el cerebro los niveles de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer, el movimiento y la atención. Si se los toma en forma inadecuada – en dosis exageradas o sin control médico - pueden llegar a aumentar la dopamina de manera descontrolada, trastornar las funciones cerebrales, producir euforia o causar adicción. El tratamiento para la adicción a estos estimulantes utiliza las mismas terapias que con la cocaína, ya que aun no hay medicamentos específicos aprobados por la FDA.

Los estados eufóricos se dan cuando los usuarios trituran e inhalan los estimulantes, o los disuelven en agua para inyectárselos. Los riesgos incluyen: aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, alteración de la temperatura corporal, disminución del sueño y el apetito, y como causa secundaria, malnutrición y sus consecuencias. El uso repetido de estimulantes también puede provocar sentimientos de hostilidad y paranoia, y en altas dosis, graves complicaciones cardiovasculares.

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