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Brittany Maynard: "No quiero morir"

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Brittany Maynard: "No quiero morir"
CRÉDITO: CAPTURA DE PANTALLA

Conmoción y polémica rodean al caso de Brittany Maynard, quien eligió morir el 1 de noviembre. La joven de 29 años por un lado se muestra decidida a , como ella dice, "morir con dignidad", luchar por un cambio de ley y dejar un legado. Pero también ha aclarado que "no quiere morir", que esto no es un suicidio, dice que no hay una sola célula suicida en su cuerpo. "Tal vez esté viva el 2 de noviembre, pero será mi decisión".

Ella ya eligió cómo quiere hacerlo: en su cama, junto a sus afectos, días después del cumpleaños de su esposo, con música de fondo. Hasta mostró por video los frascos de la medicación que se va a tomar. "No puedo expresar el alivio que siento al saber que no tengo que morir de la forma en que me han descrito que lo haría a consecuencia de mi tumor cerebral", dijo Maynard en su video, que es furor en las redes con más de siete millones de visitas en menos de una semana.

La historia comenzó el año pasado, poco después de su casamiento, Brittany comenzó a sufrir de fuertes dolores de cabeza. Mientras se encontraba de vacaciones con su flamante marido, en enero del 2014 recibió la impactante noticia: fue diagnosticada con un severo tumor cerebral grado 2. Los médicos le hablaron de unos 10 años de vida. Sin embargo, la reaparición del cáncer en una forma más agresiva redujo ese plazo a unos seis meses. Fue entonces cuando al escuchar su pronóstico y la forma en que moriría, la joven resolvió cómo y cuándo sería el día de su muerte.

El  glioblastomas es el tumor cerebral primario más invasivo y agresivo. Es muy difícil de tratar, no tiene una causa genética ni cura. Los síntomas de este tipo de tumor son variados, debido a la naturaleza compleja del cerebro humano. Las convulsiones, dificultad para hablar o pensar, falta de coordinación, náusea y los dolores de cabeza son los síntomas más comunes.

Cada año, se diagnostican más de 195,000 nuevos casos de tumor cerebral en EE.UU. según los Institutos Nacionales de salud (NIH).

Actualmente Brittany  “tiene ataques epilépticos y fuertes dolores y necesita ayuda las 24 horas del día", explicóGwen Fitzgerald, vocero de Compassion & Choices, con quien trabaja Maynard en la campaña para que la ley de muerte con dignidad se apruebe en otros estados. "No sabemos exactamente si lo hará el 1° de noviembre. Naturalmente aún puede cambiar de opinión".

Polémica y conmoción

El caso ha causado una gran conmoción en el mundo, pero también una gran polémica. El tema de la eutanasia o suicidio asistido es un tema controvertido en Estados Unidos y en el mundo ya que la mayoría de las iglesias la rechazan, los médicos expresan sus temores y para muchas personas la idea de planear su propia muerte resulta inadmisible.

El caso de Brittany renovó la polémica sobre la eutanasia en Estados Unidos, donde en sólo cinco estados está permitida. En Oregon, donde Brittany y su familia eligió mudarse por este tema, la ley de muerte digna está vigente desde 1997 y, de acuerdo a las estadísticas oficiales, el narcótico que se utiliza para la eutanasia se ha recetado a 1173 enfermos terminales y, de ellos, 752 se quitaron la vida voluntariamente ingiriéndolo. 

La ley de muerte con dignidad en Oregon exige que el enfermo incurable se tome por sus propios medios la dosis mortal del medicamento, sin que un médico pueda ayudarlo, pues la eutanasia activa está prohibida en Estados Unidos. Sin embargo, la asistencia a la hora de poner los medios para quitarse la vida a disposición del enfermo, está aprobada en algunos estados como Oregon. Una normativa similar rige en Washington y Vermont, mientras que en Montana y Nuevo México existe jurisprudencia al respecto.  La organización Compassion & Choices ha realizado campañas en este sentido en California, Colorado, Connecticut, Massachusetts y  New Jersey. 

"No es ético que sólo algunos estadounidenses tenga esta opción disponible...mi familia tuvo que hacer un enorme sacrificio y cambio para poder darme el acceso a morir con dignidad, no creo que eso sea justo porque hay mucha gente que no tiene la capacidad o el dinero para hacerlo y tienen el mismo derecho", explica Maynard.

Una encuesta aparecida en el New England Medical Journal asegura que el 67% de los profesionales de la salud se oponen a esta práctica, de la misma forma que ya lo ha hecho la American Medical Association. Al ser cuestionados por los motivos del desacuerdo, muchos dijeron que se debe al miedo al abuso de este procedimiento, sobre todo en casos de personas discapacitadas y ancianos.

Una encuesta del año pasado de la empresa Gallup aseguró que cerca del 70% de los estadounidenses estaría a favor de permitir a los doctores "finalizar la vida del paciente por algún medio no doloroso". Sin embargo, este apoyo se reduce hasta llegar al 50%, cuando el proceso es descrito como un doctor ayudando a un paciente a "cometer suicidio".

Las voces en contra y cuestionadoras de este caso no tardaron en hacerse escuchar y hay quienes están dispuestos a intentar convencer a Britanny y reconsiderar su decisión de terminar con su vida.

Tal es el caso de Kara Tippets que escribió un libro y un blog sobre su experiencia con el cáncer de mama terminal, le escribió una carta pidiéndole que reconsidere su decisión. Y el del columnista Matt Walsh, del sitio de noticias The Blaze, asegura que la joven es "una portavoz del suicidio muy persuasiva" y que le preocupa mucho lo que él llama un arrojo hacia la muerte.

"Si yo fuera médico trataría de que no lo hiciera" explicó el Doctor Daniel Sulmasy, del departamento de ética de la Universidad de Chicago. "Trataría de decirle cuáles son las oportunidades para que su vida se extendiera lo máximo posible y sea lo más completa posible aunque se esté muriendo".

"No es un suicidio"

Al escuchar la terrible noticia de que a medida que el tumor continuara creciendo, su muerte sería lenta y dolorosa, la joven eligió el día y cómo terminaría con su vida.  "Mi glioblastoma me va a matar y está fuera de control. He hablado y discutido el tema con una variedad de expertos y llegué a la conclusión que si lo dejo será una forma terrible de morir. Ser capaz de elegir morir con dignidad me da menos miedo", agregó.

Sin embargo, Brittany dice que no se trata de un suicidio. "No existe ni una célula suicida en mi cuerpo, ninguna parte de mi cuerpo quiere morir... quiero vivir, si hubiera cura para mi enfermedad, pero no la hay", expresó en un reportaje reciente a la revista People.

El ser o no religioso parecería no tener mucho que ver en este tema.  Según datos del Centro Nacional para la Muerte con Dignidad, el 50% de quienes eligen esta opción se consideran religiosos. 

La joven ha lanzado una gran campaña online con la asociación sin fines de lucro conocida en inglés como Compassion & Choices, que aboga por el derecho de los pacientes a terminar con su vida, y expandir el alcance de las leyes que promueven la llamada "muerte con  dignidad".

La madre de Britanny se ha mostrado muy conmovida también" Cuando supe lo que le pasaba, le dije que para mí sería un honor cuidarla, hacer lo que ella necesite...para mí es importante que ella lo sepa, sería un honor", expresó entre lágrimas a una cadena televisiva.

Brittany no cree que cambiará de idea, ya que se siente cada día más exhausta y dolorida. A pesar de eso, sale a caminar con su familia todos los días y toma medicación para el dolor.

"Quizás esté viva el dos de noviembre, quizás lo haga, quizás no, es mi decisión", enfatizó.

 

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