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Niños prodigio y autismo, ¿qué hay en común?

Por HolaDoctor -

Hay niños que logran dominar diversas áreas del conocimiento a la edad en que la mayoría está terminando el kindergarten. Pero, ¿a qué se debería este desarrollo prodigioso? Un estudio encontró que algunos rasgos del autismo podrían ser la causa de la genialidad de ciertos pequeños.

En un intento por conocer qué subyace a la genialidad y al talento de los niños prodigio, un estudio encontró que parte de sus dones se debería a que poseen algunos rasgos autistas.

"Los niños prodigio presentarían diversas características del autismo, aunque con distinta intensidad, en comparación con los niños autistas no prodigios", explica la Dra. Joanne Ruthsatz, de la Univerisdad del Estado de Ohio, y directora del estudio.

La investigación, publicada en la revista científica Intelligence, consistió en observar a ocho niños dotados; a todos se les practicaron diversos tests, y sus resultados se compararon con los obtenidos por niños diagnosticados con algún trastorno del espectro autista.

Gracias a los exámenes, los científicos hallaron que los niños dotados presentaban en general síntomas ligeros de autismo; sin embargo, había un rasgo específico que los prodigio presentaban con mayor intensidad que los propios autistas: la atención al detalle.

De acuerdo con la Dra. Ruthsatz estos cambios en la intensidad de los síntomas del autismo servirían para explicar, en parte, el talento de los niños prodigio.

Algunos rasgos del autismo, explica la investigadora, como los problemas de socialización y comunicación, aislarían al niño, impidiéndole desarrollar diversas habilidades; sin embargo, esto no afectaría a los niños dotados, ya que padecerían estos rasgos con menor intensidad.

"Por su parte, la atención al detalle, al ser más intensa, sería el rasgo que permitiría a los niños prodigio desarrollar sus talentos de la manera en que lo hacen", destaca la Dra. Ruthsatz. Una exacerbada atención al detalle permitiría a estos pequeños desplegar capacidades como el aprendizaje acelerado, y una gran habilidad para memorizar datos y manejarlos mentalmente.

Así, los niños prodigio se verían beneficiados de una especie de "balance" entre los síntomas del autismo.

Según la Dra. Ruthsatz, el autismo consiste en un desarrollo alterado del cerebro: mientras en algunas áreas existen demasiadas conexiones y actividad, en otras habría muy pocas. Esto causaría un exceso de atención y gran capacidad para el manejo de datos, debido a las áreas cargadas de conexiones, y al mismo tiempo problemas sociales, causados por las áreas menos activas.

No obstante, la investigadora puntualiza que "Los niños prodigio poseerían algún cambio biológico que evitaría los problemas comunes del autismo, pero que dejaría intacta la atención al detalle".

Gracias a esto, tendrían un intenso desarrollo intelectual a la vez que establecerían relaciones sociales exitosas.

Para la Dra. Ruthsatz, el hallazgo del vínculo entre los niños dotados y los autistas serían un descubrimiento relevante:

"Saber que los niños prodigio tienen rasgos autistas pero que pueden desarrollar una vida normal a pesar de ellos, e incluso beneficiándose de ellos, nos permitiría encontrar pistas hacia un tratamiento del autismo que permita a los niños integrarse a la sociedad al mismo tiempo que desarrollar sus habilidades y talentos", comenta.

Por su parte, la Dra. Pat F. Bass II, de la Universidad de Louisiana, y que no estuvo involucrada en el estudio, destaca que el hallazgo de un vínculo entre la prodigiosidad y el autismo, aunque relevante, no debería hacer pensar que todos los niños autistas son prodigios.

"Los niños autistas en realidad suelen poseer una inteligencia promedio; si bien es cierto que algunos pueden ser muy hábiles con los números o tener una gran memoria, eso no implicaría que todos posean estos talentos", comenta.

Asimismo, apunta que el estudio consistió en una muestra muy pequeña (tan sólo ocho niños prodigio obervados), por lo que los resultados no podrían aplicarse de manera general a la población.

A su vez, los investigadores reconocen que aún harían falta investigaciones que profundicen en la relación entre la prodigiosidad y el autismo, para comprender la naturaleza de este vínculo y para determinar los beneficios que se puedan derivar hacia el tratamiento de los niños autistas.

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