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El movimiento, nueva clave para tratar el autismo

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El movimiento, nueva clave para tratar el autismo
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Científicos de las universidades de Indiana y de Rutgers, en Nueva Jersey, han desarrollado una forma novedosa y diferente para diagnosticar y tratar a los niños con autismo, centrándose en las formas únicas en que éstos procesan el movimiento en sus cerebros. Una nueva herramienta que brinda esperanza en la lucha contra esta enfermedad.

Al explorar las conexiones alteradas del movimiento en el cerebro de los niños autistas, los investigadores hallaron pistas importantes para entender la enfermedad. Y sostienen que los propios niños podrían guiarlos en una terapia eficaz.

Elizabeth Torres, neurocientífica de la Universidad de Rutgers, analizó junto a un grupo de investigadores cómo los movimientos reflejan la forma en que las personas interactúan con su ambiente y expresan que sienten. Los patrones de estos movimientos, que se reflejan en los procesos y conexiones cerebrales, son útiles para entender el autismo.

"El movimiento influye en la percepción del mundo que nos rodea, y nuestra capacidad de detectar el medio ambiente también puede cambiar nuestros movimientos”, señaló la experta.

El sistema nervioso central recibe y procesa constantemente esta información con el fin de producir las acciones apropiadas. Durante el desarrollo normal, el sistema aprende a anticipar las consecuencias sensoriales, como la forma en que un bebé aprende a la succión de su boca para alimentarse. Sin embargo, este proceso no madura de la misma manera en los niños autistas, descubrieron los investigadores.

En el estudio, publicado en Frontiers in Neuroscience, los científicos desarrollaron un método que se centra en los movimientos espontáneos que los niños autistas, incluso bebés, hacen involuntariamente.

  • Eficaz en la detección del autismo

Esta estrategia fue capaz de diagnosticar el autismo en los niños de 3 a 25 años, pero aún más, los perfiles de movimiento fueron lo suficientemente únicos como para distinguir cuáles eran los niños más gravemente afectados.

Todos los participantes autistas, independientemente de su edad, tenían esencialmente atrofiada su capacidad para procesar el movimiento a los 3 años de edad.

Los patrones de movimientos en los niños normalmente desarrollados, son predictivos y confiables, y esa anticipación al movimiento, se va acentuando con el crecimiento. Pero en los niños con autismo, eso no sucede.

“Esto podría explicar las dificultades que los niños autistas tienen con las interacciones sociales, ya que el movimiento visual también es importante para interpretar y responder a las señales sociales, muchas de las cuales implican movimientos”. dijo la líder del estudio.

  • Útil en el tratamiento

Los investigadores crearon una pantalla interactiva cargada con fragmentos cortos de dibujos animados, vídeos o programas de televisión, para que los niños autistas pudieran elegir y activar agitando una mano conectada a un sensor.

Los niños "aprendieron" que sus acciones abrían las actividades que aparecían en la pantalla, y con el tiempo, fueron capaces de abrir sólo los que les gustaba.

Además, los niños fueron capaces de aprender los movimientos y recordarlos durante varias semanas hasta la próxima sesión. Al final del estudio, estaban más capacitados para controlar su cuerpo y entender su entorno.

Si el enfoque se convirtiera en el futuro en una forma confiable de diagnosticar y tratar el autismo, podría ayudar a más niños con el trastorno a conectarse socialmente y también se podría interactuar con ellos más exitosamente.

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