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La epidemia fatal de heroína

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La epidemia fatal de heroína
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Mientras las cifras de muertes por el consumo de la sustancia se multiplican a nivel país, la gente asiste asombrada al creciente fenómeno en sus comunidades, como el caso de Manchester y Ohio. La explicación de la tendencia y qué se puede hacer para revertirla.

En New Hampshire, el consumo de heroína está haciendo estragos. Entre 2013 y 2014, el número de muertes relacionadas con la sustancia aumentó un 40%. Más de 300 personas murieron por sobredosis de drogas en 2014, y la policía estatal expresó que en 2015, es probable que los números aumenten.

Por eso en Manchester decidieron tomar cartas en el asunto a nivel local, y convocaron a un debate público donde funcionarios estatales, policiales, organizaciones de ayuda contra las adicciones, profesionales de salud y ciudadanos se reunieron para debatir y acordar soluciones sobre lo que ya consideran una epidemia. Todos coincidieron en que faltan centros de ayuda y campañas públicas.

En Maine, otro lugar devastado por la heroína, las muertes por sobredosis se dispararon de 7 en 2010 a 57 en 2014. Dos tercios de las víctimas eran adultos de entre 20 y 30 años.

Allí hubo 4 casos de sobredosis, 2 de ellos mortales, sólo en los últimos 10 meses. Una de esas víctimas, cuya historia rescata The Washington Post, se llamaba David McCarthy y tenía 22 años. Era de una familia acomodada y murió en su casa en Falmouth, luego de inyectarse heroína.

David había empezado a primero a consumir Oxycontin, el primo químico de la heroína, gracias a que su hermanastro accidentado le “convidó” pues el médico se las había recetado para sus lesiones. Pero cuando tuvo que comprarlo para seguir consumiendo, se dio cuenta que un comprimido valía $50; mientras que la heroína se conseguía a sólo $10.

El rostro del uso de la heroína en el país está cambiando, en parte porque las clases más acomodadas abusan de los analgésicos recetados y luego pasan a los narcóticos ilegales para mantener su hábito, según un reporte del 8 de julio de Morbidity and Mortality Weekly Report.

Crecimiento alarmante de consumo

El uso de heroína aumentó en un 63% en la década pasada. Entre 2002 y 2004, la tasa anual de uso de heroína era de 1.6 por cada 1,000 personas a partir de los 12 años de edad. Entre 2011 y 2013, la tasa fue de 2.6 por cada 1,000 personas, dijeron funcionarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

En la misma medida, hubo un rápido aumento en las muertes por sobredosis de heroína: casi se duplicó entre 2011 y 2013; en éste último año, más de 8,200 personas murieron por el narcótico. Las sobredosis casi se han cuadruplicado desde 2002, dijeron las autoridades federales.

El Dr. Tom Frieden, director de los CDC, dijo que el uso de la heroína está aumentando a un ritmo alarmante en muchas partes de la sociedad. Y el problema se ve impulsado tanto por la epidemia de opiáceos recetados como por una heroína más barata y disponible, lamentó.

Las personas en el mayor riesgo de adicción a la heroína son los blancos, los hombres, las personas de 18 a 25 años, las personas que ganan menos de 20,000 dólares al año, los beneficiarios de Medicaid y las personas sin seguro, encontró el informe de los CDC.

Pero los mayores aumentos en el uso de la heroína en años recientes, se observan en grupos que por lo general no se esperaba que se acerquen a esa droga, como las mujeres, las personas con seguro privado y los individuos con unos ingresos más altos.

Esta expansión en el abuso de la heroína se debe a una ola anterior de abuso de opiáceos recetados, que incluyen a fármacos como Vicodin, OxyContin y Percocet, y a los esfuerzos gubernamentales por contrarrestar esa tendencia, dijo Brad Lander, especialista en medicina de la adicción del Centro Médico Wexner, de la Universidad Estatal de Ohio.

"Hemos visto una explosión en el uso de heroína aquí en Ohio", lamentó Lander. "Creían que al acabar con las recetas excesivas de pastillas acabarían con el problema de la adicción. En lugar de eso, la gente simplemente cambió a la heroína, que es más fácil de conseguir y más barata".

De los analgésicos a la heroína

El informe de los CDC respalda esa teoría. Alrededor del 45% ciento de las personas que usaron heroína, también eran adictas a los narcóticos recetados entre 2011 y 2013. Esa tasa es más del doble que la de 2002 a 2004, reveló el informe.

El abuso de medicamentos recetados "es el factor de riesgo más potente para el abuso o la dependencia a la heroína", dijo Frieden, y añadió que los narcóticos recetados son "esencialmente la misma sustancia, con el mismo efecto en el cerebro" que la heroína.

Las personas adictas a los analgésicos recetados tienen 40 veces más probabilidades de abusar de la heroína, un dato revelador y preocupante.

Lander, que ha tratado la adicción durante 3 décadas, considera el boom de la heroína como la más reciente en una serie de olas de abuso de las drogas que se dan con regularidad en Estados Unidos. Pero tiene confianza en que la gente, a medida que compruebe lo nocivo y fatal que es, termine saliendo de esa adicción. O evitando entrar, lo que sería mejor.

¿Qué es la heroína y cómo se utiliza?

Es una droga ilegal, altamente adictiva fabricada a base de morfina, una sustancia natural extraída de la vaina de semillas de determinadas variedades de plantas de amapola. Por lo general se vende como un polvo blanco o marrón que se "corta" con azúcares, almidón, leche en polvo, o quinina. 

La heroína pura es un polvo blanco con un sabor amargo que se origina principalmente en América del Sur y, en menor medida, del sudeste de Asia, y domina los mercados estadounidenses al este del Mississippi River. Ahora se conoce otra alternativa oscura y pegajosa “Black tar” (negro alquitrán) que se produce principalmente en México, informa el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIH):

Una vez que la heroína entra en el cerebro, se siente una oleada de placer, una especie de "fiebre" acompañada de sequedad de boca y pesadez en las extremidades, que puede estar acompañado de náuseas, vómitos y picazón severa. 

Después de que los efectos iniciales ceden, los usuarios generalmente serán somnolientos durante varias horas, la función mental se nubla, la función del corazón se desacelera y la respiración también, lo suficiente a veces como para ser potencialmente mortal. A las pocas horas, cuando se va el efecto de placer, el cuerpo vuelve a desear una nueva dosis.

Sociedad acorralada por la heroína

Se estima que 13,5 millones de personas en el mundo toman opiáceos (sustancias como opio), incluyendo 9,2 millones que usan heroína.

Los opiáceos, principalmente la heroína, representan el 18% de las admisiones para el tratamiento de adicción a la drogas en el país, según Drugfreeworld.org.

"Desde el día que empecé a usar, nunca me detuve. En una semana, pasé de esnifar heroína a inyectarla. El plazo de un mes, me volví adicto y gasté todo mi dinero. Vendí todo lo de valor que poseía y, finalmente, todo lo que mi madre poseía. Dentro de un año, lo había perdido todo. Mentí, robé y engañé por mi adicción. Ahora vivo en las calle, en Camden, Nueva Jersey” es el testimonio de Allison en la página de la organización antes mencionada.

Son muchos testimonios más los que se pueden contar en esa página y en los medios sobre la forma en que la droga destruye a las personas y cobra vidas, tal como le sucedió a Philip Seymour Hoffman y Cory Monteith, quienes murieron por abusar de la heroína.

 

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